Arantxa Elizabet Lomelí Valdez
Cuando uno nace, nace libre, sin ataduras ni contradicciones, no
eliges porque otros están ahí para hacerlo; lo verdaderamente interesante es
cuando tú comienzas a decidir a dónde va ese viaje, y qué tan libre pudieses
llegar a ser.
El primer viaje que hice por mi cuenta sin mis papas o familia fue
a Canadá en sexto de primaria. Por una parte estuvo muy padre y me sentí muy
bien porque era mi primer viaje sola y a un lugar lejano. Yo iba en sexto de
primaria, ya me sentía súper adulta por ir sola, pero ya allá me di cuenta de
que no era tan padre aun el irme sola una semana tan lejos. Estando allá me
tocó estar con una niña menor que yo a la que no le gustaba salir si no era
para ver caballos, así que me aburrí un poco, por que si ella no salía tampoco
quería que yo saliera y los primero días me la viví en su casa viendo cómo
montaba sus caballos. En ese tiempo además yo le tenía pánico a subirme a un
caballo así que para mí fue lo más aburrido, pero a la mitad de la semana se dieron
cuenta de esto y me cambiaron de casa con otra niña y una amiga y ya ahí me
tocó conocer más. Su familia se la pasó llevándonos a conocer algunos lugares
de la ciudad e incluso repitió algunos que ya habían visitado para que también
yo los conociera, como el Parlamento, un parque acuático llamado MontCascades y un lugar en el que había tirolesas, grutas y cosas así. Ese día fue un día
completamente vergonzoso para mí, porque te enseñaban cómo aventarte por tu cuenta
de una tirolesa y al final del recorrido te aventabas de una súper alta y larga
que pasaba por arriba de un lago, pero no agarré el suficiente vuelo como para
cruzarla toda, además de que mi peso no era el adecuado para esa tirolesa, así
que me quedé parada a media tirolesa y uno de los trabajadores se tuvo que
aventar por el otro lado e ir por mi. El final del viaje lo disfruté sin duda
mucho más que al principio, pero de igual manera no fue el viaje que yo
esperaba.
El segundo viaje que realicé fue a un campamento de 4 días. En ese sí me divertí mucho. Me fui con compañeros y maestros a Nacawe, ahí nos
dividían en equipos en los que teníamos que hacer distintas actividades como juntar objetos
y el que juntara más al termino del campamento era el equipo ganador, las
actividades consistían en rallys, en los que pasabas por lodo, cascadas, ríos y
obstáculos. Lo más feo fue que el agua para poder bañarnos estuviera helada y
nos teníamos que bañar de noche, así que regresando me enfermé.
Después de este, pasaron unos cuantos años para que el siguiente
pasar. Fue el de mis quince años; ese sin duda ha sido de mis viajes
favoritos. Iba con todas mis amigas éramos seis niñas, dos niños, y sus mamás. Yo era la única que iba sin papás. Nos fuimos por una semana o un poco mas a
Orlando, cada día íbamos a un parque diferente o a un mall, pero yo no
conocía Disney así que conocerlo con mis mejores amigas fue una
experiencia genial. Entre algunos lugares que conocí estaba Magic Kingdom,
Epcot, Disney World, Universal Studios, Hollywood Studios, y algunos malls y
museos.
Después de eso, ese mismo año me gradúe de tercero de secundaria, y todos mis compañeros, amigos y
yo nos fuimos a Guanajuato. Ese viaje también fue una experiencia genial porque además de que conocimos lugares muy padres, fue el primer viaje en el que
nos dejaron estar solos e ir por donde quisiéramos. En la mañana y tarde nos
llevaban a conocer lugares como La Alhóndiga de Granaditas, la estatua de El
Pipila, museos donde te enseñaban cómo torturaban a la gente antes, etc. En
las tardes y noches nos daban cierto tiempo en el que podías andar por donde tú quisieras con quién tú quisieras y ya solo nos quedábamos de ver a una cierta
hora en el camión. Así que para nosotros fue como lo máximo porque era como ya
sentirte súper grande y responsable.
Después de eso hice algunos viajes, pero pequeños, con amigas. Íbamos a Vallarta, Tapalpa y cosas así, no muy lejanas.
Finalmente mis viajes mas recientes han sido a Mazamitla con todo
mi salón. Nos ganamos un premio en la escuela y nos ofrecían llevarnos
pero a Agua Caliente y que nos pagaran todo, o una comida y nos pagaban todo. Les insistimos en ir a Mazamitla porque lo demás estaba feo así que
sólo nos pagaron la mitad del camión; pero bueno, nos fuimos todos un fin de
semana y fue muy padre. No íbamos en un plan escolar, podíamos
hacer lo que quisiéramos sin que nos dijeran que no. En ese viaje
mis compañeros y yo nos unimos muchísimo a pesar de haber sido tan poco tiempo.
Por último mi viaje mas reciente y de mis favoritos, fue a Cancún
con mis compañeros y mis mejores amigas. Fue un viaje genial en el que cada día
teníamos actividades distintas, fiestas, etc. Se me hizo muy padre porque no solo éramos de mi escuela sino que iban otras escuelas con la misma
agencia. Además de que había otras agencias más ahí y no iba solo gente de
Guadalajara. Había canadienses, brasileños, gente de Monterrey, Colima, etc. Me encontré también a uno de mis amigos de primaria de Monterrey. De las
cosas más padres de este viaje fue sentirte libre: por una
semana hacías mil cosas que en mi casa nunca hago. Al mismo tiempo tenías
muchísima responsabilidad: cuidarte, cuidar a tus amigas, cuidar todas
las tarjetas que te daban del hotel por que si no te las cobraban, estar a
tiempo para los camiones etc. Fue un viaje que sin duda alguna repetiría.
Dentro de mis viajes también consideraría mis cambios de casa, sé que no son viajes como tal, pero cada uno ha tenido experiencias distintas y
mucha gente distinta. El primer lugar en el que viví, y nací fue México D.F. en
la que solo dure 3 ó 4 años. De ahí nos mudamos a Monterrey. Nos fuimos a Puebla,
en donde solo duré un año; creo que ha sido el lugar más raro para mi, ya que
duré un año viviendo en un hotel. De ahí nos regresamos otros seis años a
Monterrey, hasta que terminé segundo de primaria. Nos mudamos a la Ciudad de
Colima, por siete años más y finalmente aquí a Guadalajara donde llevo casi
cuatro años. Cada lugar ha tenido sus cosas buenas y malas, y en cada uno he
conocido a personas muy importantes para mí. No podría elegir a ninguno como mi
lugar favorito para vivir, puesto que cada uno tiene sus cosas que lo hacen
especial.
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